A mí personalmente me cuesta mucho expresar lo que quiero decir, no sólo eso, me es también un gran trabajo decir lo que siento y además la mayoría de las veces no tengo el valor para contar muchas cosas por vergüenza, por lo que vayan a contestarme etc. Pero, cuando por fin me atrevo a mostrar mi interior tras encontrar las palabras necesarias, después me siento insegura, pensando ¿realmente he hecho bien en decir tal cosa o tal otra? Nunca sé si he acertado o no, aunque sí hay veces escasas que después de decir según que cosas... realmente todo marcha mucho mejor.
Todos sabemos que la sinceridad es lo bueno y mentir lo malo; pero creo que la sinceridad tiene ciertos límites. Imaginad que dijeramos absolutamente todo lo que pensamos; acabaríamos a leches unos con otros en el mejor de los casos. La cuestión supongo que es ser estratégico; contar no más de lo necesario y conveniente a quien creas necesario y conveniente. Hay que tener sangre fría (...supongo)